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jueves, 16 de junio de 2011

Heinz Stücke, El hombre que lo quería ver todo.

Hace poco que conozco la historia del alemán Heinz Stücke y la verdad es que me dejó muy impresionada y admirada. No ya por la hazaña que está realizando (que también, obviamente) sino por haber sido capaz de decir un día "bien, esto es lo que quiero hacer en mi vida, hagámoslo".
Heinz tiene ahora mismo 71 años. En el año 1962 decidió dejar su trabajo (el cual no le interesaba en lo más mínimo) y hacer lo que realmente quería hacer: ver el mundo. Cogió una bicicleta de tres marchas y se fue. Durante los siguientes veinte años recorrió con su bici prácticamente casi todos los caminos del mundo sin regresar a su casa. A comienzos de los ochenta se planteó el reto de visitar todos los países del globo. Para el 2006 ya había visitado 192 países y pedaleado más de 500.000 km. Record que recoge el libro Guinness.
Tiene una colección de más de 100.000 fotografías sacadas por el mismo en sus viajes. La venta de las licencias de estas fotos junto con la venta de sus memorias viajeras y libros de fotos es lo de lo que vive (nunca ha cotizado a la seguridad social ni nada por el estilo) y como financia sus viajes (viajar en bicicleta es muy barato).
En 2010 ha hecho un viaje de Brasil a US, Canada, Alaska y vuelta a Chicago. (Fotos aquí ) y ahora mismo está en París preparando su próxima expedición a Siberia pasando por el norte de Iraq y Georgia con 71 años... Bueno, sobran las palabras. Mi más sincera admiración por haber logrado vivir la vida como la quiere vivir.




viernes, 3 de junio de 2011

"África de Cabo a Rabo" y con mochila


La mayor parte de la gente que le gusta viajar por África lo hace con su propio vehículo. Es más complicado para los mochileros viajar por estas tierras pero ni mucho menos imposible. Creo que tiene que ser una experiencia super increíble, mucho más que ir dentro de nuestros flamantes 4x4s... (que alejan, más que acercan) si lo que de verdad se busca es el contacto verdadero.

Pablo e Itziar acaban de regresar de su gran aventura africana. Han estado un año recorriendo África desde Sudáfrica hasta Marruecos con su mochila y utilizando todo tipo de transporte público e incluso el auto-stop. La idea inicial era hacerlo todo por carretera, pero al final cogieron un vuelo de Angola a Gabón. En su blog podéis encontrar un mapa de la ruta, fotos por países, vídeos y todas las anécdotas que les han pasado que seguro que serán muchísimas: África de Cabo a Rabo
Os dejo un adelanto que me ha gustado especialmente, me ha recordado lo que sentía la última vez que estuve en el continente (8 meses). 

Sabes que llevas demasiado tiempo en África cuando…
… una espera de tres horas a que se llenen la coche para poder partir te parece corta.
… no te das cuenta de la cantidad de basura y plástico que hay en todos los pueblos y ciudades. Simplemente, no la ves.
… los llamas “hermano” para conseguir lo que quieres.
… no te pides un café que sabes que cuesta 100 hasta que no te confirman que es ese el precio que te van a cobrar.
… te vistes con un pijama para salir a la calle y vas cómodo.
… usas con naturalidad las frases conformistas que te repateaban al principio, como “c’est pas grave” o “pas de probléme”.
… se te hace un 7 en los pantalones y no te lo coses.
… te presentas a ti misma -no sin cierta resignación- como “Madame Pablo”.
… para llamar a alguien le chistas o le lanzas besos.
… le dices a un niño de 12 años que por qué no trabaja en vez de andar mendigando.
… no solo no cedes el paso, sino que lo bloqueas con los codos para que no pase nadie en los buses, en la caja de las tiendas…
… cuando escupes las espinas/huesos del pescado/carne en la mesa.

Si estamos más tiempo en África acabaremos…
… colándonos siempre que podamos.
… quitándonos los mocos con el método de tapar un agujero de la nariz y soplar por el otro.
… bebiendo el café con cuatro terrones de azúcar o con cinco cucharadas de leche condensada.
… durmiendo en cualquier parte (con la cabeza en la mesa mientras esperas que traigan la comida, en el suelo del tren, en cualquier esquina de la calle…).
… tirando los envoltorios, los papeles, etc. en cualquier parte y la botella vacía que acabas de terminar, por la ventanilla del coche.
… cortándonos las uñas en la parada del autobús. Está claro: ya va siendo hora de volver.

martes, 11 de enero de 2011

Los Zapp. La historia de la familia argentina nómada.

Para comenzar el año os traemos un plato fuerte. La inspiradora historia de la familia Zapp. Una pareja de argentinos que en un momento de su vida decidió hacer lo que les hacía felices. Los Zapp llevan 11 años viajando sin parar y han conseguido formar una familia con 4 hijos en este periplo de tiempo. 


Candelaria y Herman Zapp pueden ser considerados profesionales en seguir sus sueños; concretarlos y seguir soñando nuevos desafíos. La pareja de argentinos en una década unió Argentina y Alaska; Ushuaia y La Quiaca; recorrieron Canadá y Oceanía a bordo de Macondo Cambalache, su hogar de cuatro ruedas que data del siglo pasado. El próximo destino será Asia. 
Para Candela Chovet (40) y Herman Zapp (42) no hay excusas que los aten e impidan que se lancen una y otra vez a descubrir el mundo. Los motivos que retienen a la mayoría de las personas (“no consigo ahorrar dinero”; “no puedo postergar mi carrera/trabajo”; “no puedo dejar a mis afectos”, “viajar en familia es caótico”, etc.) carecen de peso para ellos. La única clave para lograr los sueños que tienen los Zapp es “comenzar” a perseguirlos. En sus planes no hay nada de planificación. Sólo lanzarse a la aventura.



Fue en 2000 cuando Cande y Herman partieron hacia Alaska con cuatro mil dólares en el bolsillo y un auto con nombre propio: “Macondo Cambalache”, marca Graham- Paige de 1928; velocidad máxima cincuenta kilómetros por hora; rayos de madera en sus ruedas. Se habían propuesto realizar todo el periplo en seis meses, que se transformaron en cuatro años, porque como dice Herman “siempre nuestros cálculos fueron súper errados”. Lograron cruzar Chile, Bolivia, Brasil, Perú y Ecuador en medio año hasta que el dinero se acabó.
Fue entonces que la pareja debió empezar a ingeniárselas: ella comenzó a pintar acuarelas que vendieron junto con otras artesanías. En Costa Rica imprimieron el primer ejemplar de su libro: “Atrapa tus sueños”. Realizaron la impresión en otros países también y así pudieron autofinanciarse y seguir viajando. De estos imprevistos los Zapp encontraron la forma de llevar su vida sobre ruedas y en constante movimiento. Ellos aseguran que inclusive su modo de vida es más barato que vivir en su propia casa.
Los Zapp ya publicaron un libro: “Atrapa tu sueño” que lleva 50.000 ejemplares vendidos, están preparando otro y lo mejor de todo: formaron una hermosa familia con sus cuatro hijos que nacieron en viaje, cada uno en un lugar distinto del globo.
Literalmente, en cada puerto (casi) tuvieron un nuevo amor: Pampa nació en Carolina del Norte (USA) en su viaje a Alaska, Tehue en Capilla del Señor (Buenos Aires) uniendo La Quiaca- Ushuaia;  Paloma en Vancouver (Canadá) en el tercer viaje, y Wallaby en Australia. Consultado por cómo se hace para viajar con los pequeños en el Macondo Cambalache, el padre y aventurero de esta historia bromea “seis o cinco o cuatro, vos cargá los melones que en el camino se van acomodando!”.
Y aunque el corazón es grande el Graham- Paige tuvo que ser alargado 40 centímetros para incluir un pequeño mueble de cocina y un baño químico. También le han adaptado un techo rígido donde duermen y juegan los niños y un viejo baúl en la parte trasera para guardar ropa. Así las cosas, para este nuevo destino piensan comprar un viejo pesquero abandonado y empezar a recorrer Sri Lanka, India, Nepal, Bután, Laos, China, Vietnam, Camboya, Malasia, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Japón.



Al momento de comenzar un viaje, en lo relacionado a financiación, organización del recorrido, qué tan fácil o difícil les resultó coordinar todo en el primer viaje?
No coordinamos ni organizamos. Sólo fuimos con lo que tuvimos, que fue muy poco, 4000 dólares y un auto que habíamos probado el día anterior. Sólo el mapa de Argentina.  Pero si llevábamos muchas ganas, y si tenés ganas; quién te para? No es bueno estudiar, organizar, planificar, primero porque destruye la sorpresa que es lo más lindo de todo viaje. Segundo; asusta mucho. Cuanto más investigás, más te enterás de cosas, muchas de las cuales no son buenas. Si vas y te encontrás con estas situaciones ya estás en el baile y bailás, las resolvés y después mirás para atrás y te ves que podes de miles de cosas. No tratemos de realizar un viaje sin problemas… no tendriamos nada que contar al volver… no creceríamos… con cada desafío, un aprendizaje, que nos hace crecer muchísimo. No hay quien no crezca viajando.


Pensando en el imaginario tan extendido de que cuando las parejas tienen hijos ya no pueden viajar por los gastos que generan, etc. Ustedes han conjugado dos cosas que parecerían imposibles para la mayoría de los viajeros: seguir con el estilo nómade de vida (por llamarlo de algún modo) y sentar cabeza. Si tuvieran que decir las claves para lograrlo, ¿cuáles serían? ¿cómo se hace para viajar en familia? 
Por empezar no sentamos cabeza, eso de poner la cabeza en una silla no es para nosotros. La llevamos bien alto donde puede descubrir un mundo maravilloso, con un cielo abierto, con el viento acariciándola, un sol iluminándola. No hay claves. Es sólo seguir el corazón, ponerle amor, mucho amor.  En cada uno hay un ser Increíble, capaz de hacer Increíbles cosas. Para muchos viajar con la mujer y los hijos es un sacrificio enorme que no podrían realizar. Yo no me imagino poder  hacerlo sin ellos.

Durante el viaje Ushuaia- La Quiaca, ¿les cambió en algo saber que la travesía era por su propio país que al hacerlo por el extranjero?
Cuando pasas muchas fronteras te das cuenta que seguís en el mismo mundo, el tuyo. No porque vaya a Corea voy al extranjero. Sigo en mi maravilloso mundo, que va a ser distinto de donde me crié, pero  siendo parte de mi mundo. El mundo de todos.

Seguramente uno planea el itinerario de una forma pero en el transcurso del viaje se deben improvisar cambios de último momento. ¿Cuál fue el desvío obligado que debieron tomar y que los condujo al lugar más increíble? ¿Hubo alguno que los llevó a un lugar que desearían no haber conocido? ¿Cuál?

Apenas salimos ya nada fue como lo imaginamos sino que fue muchisímo mejor. Nunca imaginamos construir una balsa, cargar el auto y bajar el Amazonas desde Ecuador hasta Manaus. Llevar 10 años de viajes; escribir un libro o tener cuatro hijos. Lo mejor fue descubrir que vivimos en un mundo maravilloso donde lo mejer es su gente!!!! Ya llevamos más de 2000 hogares donde nos hospedaron gente de todo tipo, color y situación. Los mejores recuerdos que tenemos no están relacionados con un bellísimo lugar sino con esa familia, que tenían poco pero lo compartieron.  Por ejemplo, una familia peruana muy humilde, que vivía en una pequeñita casa con paredes de caña y piso de tierra, cuando nos despedíamos, nos pedieron perdón porque no tenían más para darnos, cuando nos compartieron todo.  Ellos son para nosotros el motivo para viajar.

Desde su experiencia recomendarían al viajero común los destinos tradicionales o recomendarían aprovechar las vacaciones para empezar a  descubrir de a poco todos los lugares posibles?
Hay dos tipos de viajes, el del turista que necesita ver lo que más puede o descansar lo que más puede; y el viajero, que con tiempo más indeterminado, va más abierto y haciendo su camino como puede. Al que quiera ser Viajero, le deseo que aproveche cada encuentro, cada oportunidad de disfrutar este maravilloso mundo donde sólo estamos de paso, que no se cargue, lo que necesite lo va a encontrar en el camino, sólo necesita lograr lo suficiente para llegar al próximo pueblo.

Para aquellos que no ven la forma de empezar el sueño de viajar, ¿qué recomendaciones le harían para empezar?

El secreto para cumplir un sueño es empezar, Ponerle fecha y listo. O nunca te decidirás a partir. Cuando salgas y mires para atrás te vas a preguntar  ¿Por qué no empezamos antes? ¿Por qué tardamos tanto en partir? Muchos nos preguntaron “¿cómo hicieron para dejarlo todo?”. Ahora vemos que no dejamos todo, fuimos por todo! La corriente de la sociedad nos exige mucho y nos hace olvidar de lo que realmente nosotros queríamos. Un viaje te hace ver quién eres y de todo lo que eres capaz. Un viaje te hace ser quien tienes que ser.



Entrevista realizada por Mariela Rodriguez Castro.

Web de la familia Zapp.